Chiste: Historia sin fundamento
Esto es individuo llamado Adolfo de cuyo apellido no quiero acordarme, era un hombre normal como cualquier otro, no era ni rey, ni político, ni deportistas ni ningun otro trabajo de alto prestigio sino que trabajaba de basurero en Madrid recogiendo la mierda que iba dejando la gente mas privilegiada que él (es decir todo el mundo). Era domingo 31 de febrero, Adolfo iba paseando por la Castellana, uno de los paseos más importantes de Madrid. Dicha ciudad se encuentra en la en el hemisferio norte a unos 450 Km. del meridiano de Greenwich y a unos 6000 Km. de la ciudad de Nueva York. Pues de esto que pasa por un bar de la Castellana (¿Sabes donde está no?) y le entra la sed. Entonces Adolfo entra al bar y se compra una coca-cola (refresco producido por una multinacional yanqui, con miles de sucursales en el mundo, no se si la conoceras) mezclada con un poco de vino vulgarmente llamado calimocho, y para acompañar la bebida procede a comprar un bocata. El bocata era un bocata normal no era un bocata de estos con 8000 cosas ni de calamares en su tinta era un bocata de lomo con pimientos. Y respecto al tamaño de dicho bocata no se como explicarlo, no era ni grande ni pequeño era tamaño estándar. Se sentó en un banco a comerse el bocata y la bebida cuando de repente ve a lo lejos a un compañero de cuando iba al instituto que se sentaba al lado suyo en clase de cocina. Este caballero se llamaba Paxti y era procedente de la localidad andaluza llamada Obregón. Como hacia mas de veinte años que no se veían decidieron ir a celebrarlo. Y para ello escogieron un lugar muy apropiado, el Burger King. Mientras Adolfo se tomaba un wooper que estaba de oferta, Paxti se tomaba una cheesburger con queso de tetilla. Adolfo que ya estaba cansado de Paxti y quería irse a su antro de casa, le pregunto a Paxti ¿Qué hora es? Y éste le contesto a la vez q miraba su reloj: No sé
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