Chiste: Llegada inesperada
El marido regresa inesperadamente de un viaje. Pulsa el timbre, pero no funciona. Salta por el balcón y se encuentra a su mujer en brazos de su mejor amigo:
- Pero, ¿es posible una cosa semejante?, dice desesperado el pobre hombre.
- ¡Y tan posible!, responde la mujer. Y pasará hasta que no te decidas a arreglar el maldito timbre.
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